La participación activa del paciente es fundamental en el esfuerzo común con el terapeuta para comprender su problema, fijar los objetivos terapéuticos y trabajar en la recuperación de su homeostasis y, por tanto, de su salud.

La recuperación funcional rápida y duradera es el principal objetivo del contrato entre paciente y terapeuta. El paciente será instruido en técnicas de autotratamiento que permitirán acelerar y consolidar su proceso de recuperación.