Para el terapeuta es importante que el paciente no sólo le cuente sus síntomas, sino que aporte en la primera visita toda la información médica relevante de la que disponga (informes médicos, pruebas de imagen) para poder hacerse una idea clara del diagnóstico médico previo (si éste existe).

Para el paciente es importante que el terapeuta le informe de todo lo relativo a su patología (qué es, cómo se manifiesta, cuáles son los objetivos del tratamiento, qué significa lo que está escrito en los informes médicos, …) y de cómo está evolucionando a medida que el tratamiento progresa (cambios en la sintomatología, estabilidad articular, rango de movimiento, fuerza muscular…). Ser consciente de qué es lo que tiene, cómo va a evolucionar y cuáles son las sensaciones que puede experimentar durante el tratamiento le dan al paciente el poder para gestionar de la mejor manera posible su patología y el tratamiento para su recuperación.