Cefaleas, migrañas y vértigos

TERAPIA MANUAL:
Maniobra de Semont
para el Vértigo Posicional
Paroxístico Benigno
Las cefaleas son un problema global y representan la causa principal de asistencia a consultas de Neurología (entre un 20 y un 33%) y alrededor del 1% de las visitas a médicos de familia y urgencias. Casi la mitad de las personas que sufren cefaleas ven afectadas sus actividades laborales, familiares o sociales y un 20% informaron de discapacidad moderada asociada a la cefalea, aumentando ésta a medida que aumenta el dolor. La intensidad del dolor está asociada a los niveles de ansiedad del paciente y éstos, a su vez, condicionan la percepción subjetiva de discapacidad.

La dificultad de diagnóstico de las cefaleas reside en el hecho de que, aunque algunas constituyen en sí mismas la enfermedad del paciente, en ocasiones las cefaleas aparecen asociadas, como un síntoma más, a otras patologías. También es posible que varios tipos de cefalea estén presentes simultáneamente en un mismo paciente.

EJERCICIO TERAPÉUTICO:
Autosnags Mulligan
para Cefaleas

Entre la población que sufre cefaleas crónicas, las migrañas, las cefaleas tensionales y las cefaleas cervicogénicas constituyen los tres grupos de dolor de cabeza más comunes. Cefaleas crónicas, de gran intensidad y en pacientes con una mayor edad son factores que dificultan la eliminación del dolor. 

Los vértigos constituyen un trastorno del equilibrio caracterizado por una disfunción de la información procedente del sistema vestibular, que es el encargado de detectar la posición y el movimiento (aceleraciones lineales y angulares) de la cabeza en el espacio. A diferencia de otros trastornos del equilibrio, como el mareo o el desequilibrio, el paciente con vértigos sufre una ilusión de rotación, propia o de los objetos que le rodean.

Los principales síndromes clínicos que se ven en una consulta de Fisioterapia son la percepción de mareo postural persistente (PPPD), la dependencia visual, el vértigo posicional paroxístico benigno (VPPB) y la enfermedad de Menière. Estos síndromes suelen ir acompañados de una importante sensación de discapacidad en el paciente y provocan cuadros agudos de ansiedad, kinesiofobia y catastrofismo.